sábado 1 de marzo de 2008

About:La puerta

La invitación estuvo siempre.
Al menos poco después de un tiempo.

Él llegaba y muchas veces no podía ni acercarse a la puerta.

Ella mientras preparaba todo el interior de la casa, con adornos, con velas, con luces. Siempre se mantenía como una constante decorativa, pero cada momento en que él venía, trataba de agregarle un "algo". Él sin embargo, seguía sin poder cruzar la puerta.

Hubo días en los que pudo llegar a tocar el timbre, pero ella nunca fue a abrir la puerta.
Estaba demasiado preocupada por el polvo que podía entrar por esa puerta, le daba miedo.

Hace un tiempo, creyó haberla abierto, un poquitititito al menos... pero demoró bastante para que llegara otra ocasión donde ella volviera a abrir la puerta, y él, luego de tantos timbres sin contestación, quisiera pasar nuevamente.

Y la puerat se abrió y él pudo apoyar los pies en su felpudo. Los nervios y el miedo eran terribles, pero había una confianza implicita en los ojos de los dos. Se miraron y ya no importaba si volvía a quedarse afuera. Ya no importaba si entraba mucho polvo, por minutos... ya no importaba nada y era solo aprovechar ese momento.

Ahora es más visible que hasta ella lo deje sentarse en el sofá por más tiempo.

2 comentarios:

Zen dijo...

...minutos...la vida es eterna a veces solo en minutos.


Saludos

MentesSueltas dijo...

La vida se frena en puntos en un horizonte interminable...

Te abrazo, mucho.
MentesSueltas